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Miércoles 16 de Enero 2019

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Cambian sobreprotección por la hiperpaternidad

Especial Foto Capital Media
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02 de Agosto 2017
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Los hijos se convierten en símbolo de estatus que genera estrés

Por: Teresita González

 

La hiperpaternidad es un modelo de crianza que se basa en la atención excesiva, los padres están pendientes a cada minuto de la vida de sus hijos, con la idea de prepararlos para el futuro.

Papás y mamás ven a los vástagos como seres intocables a los que hay que defender siempre. Incluso piensan que para ser buenos padres deben estar demasiado pendientes de sus hijos, resolviendo y anticipando los problemas, haciendo las cosas en su lugar.

No permiten que los niños se frustren, ni que aprendan de los golpes, fracasos o errores.

Atienden cada deseo de sus hijos, les dan mucho más de lo que desean, pensando que más es mejor.

Ejemplo de ello es que les compran teléfonos celulares, computadoras, tablets, etcétera, haciendo que pierdan el interés por los juguetes creativos, así como por su entorno, lo que les impide desarrollar la imaginación y complica la comunicación.

Los hiperpadres tienen demasiadas expectativas sobre sus hijos, quieren que destaquen, que hagan grandes cosas, que tengan las mejores calificaciones, que ganen concursos y premios.

Constantemente están en desacuerdo con los maestros de sus hijos, justificando comportamientos negativos. Además, pelean por la calificación que el profesor les otorga, incluso justifican la falta de tareas o se las realizan ellos, no aceptan los errores de sus hijos.

Los padres con éstas características inscriben a sus pequeños en los mejores colegios, compran los juguetes más novedosos, los llevan a toda clase de actividades extra escolares deportivas o artísticas y por si fuera poco, algunas materias para reforzar sus conocimientos y mejorar las calificaciones, por lo que regresan a casa a terminar sus tareas diarias, ya muy cansados.

Exigen perfección

Para este tipo de padres, los hijos se convierten en un símbolo de estatus, buscan la perfección.

Investigaciones revelan que en las dos últimas décadas, los niños han perdido aproximadamente 12 horas semanales de tiempo libre, por lo que no disfrutan su infancia.

Este hecho los hace caer en escapes negativos, hacerse acompañar de malas influencias e incluso caer en adicciones, ya que son infelices y buscan algo que les dé alegría de manera momentánea. En busca de la perfección a veces los padres abandonan muchas de sus actividades de recreación.

Su tiempo está totalmente dedicado a los hijos y su agenda está llena y a su vez la de sus hijos y con la hiperactividad están constantemente presionados, malhumorados, estresados y ansiosos, lo cual crea un ambiente hostil y puede causar enfermedades.

Confunden que querer lo mejor para sus hijos son estas excesivas exigencias y expectativas; si fuera así, permitirían que sus niños se frustren para que aprendan a ser tolerantes y enfrentar situaciones adversas, a tener confianza en sí mismos y autonomía.

Anhelos frustados

Es necesario hacer conciencia, pues detrás de la hiperpaternidad están generalmente anhelos frustrados de los padres, por eso buscan que sus hijos hagan cosas que ellos no pudieron.

Debe buscarse una paternidad más relajada que brinde espacio para que los niños jueguen y hasta se aburran, para que prueben, y se equivoquen. Además es importante que colaboren en casa para que aprendan a adquirir responsabilidades y generen confianza en ellos mismos.

También es conveniente que los padres se dejen de preocupar tanto por la imagen o el estatus y dejen de tener altas expectativas en sus hijos, ya que si no las llenan se sienten frustrados, rechazados o amenazados, y si responden a ellas se sienten presionados.

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