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Sábado 23 de Febrero 2019

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La hipocresía de Maduro

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23 de Junio 2017
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Por: Eduardo Ruíz Healy

Pese a lo que digan la secretaria general de Morena, Citlali Ibáñez (a) Yeidckol Polevnsky, y la recién renunciada ministra de Relaciones Exteriores de Venezuela, Delcy Rodríguez, la revolución bolivariana en el país sudamericano ha fracasado rotundamente.

El efímero éxito que tuvo el experimento socialista puesto en marcha a partir de febrero de 1999 por el entonces presidente venezolano Hugo Chávez se basó única y exclusivamente en los altos precios del petróleo que rigieron en el mercado mundial hasta agosto de 2014.

En febrero de 1999, al llegar Chávez a la presidencia de su país, un barril de petróleo West Texas Intermediate (WTI) valía 18.32 dólares. En marzo de 2013, al morir Chávez, valía 102.20 dólares. Los precios cayeron en 2009 debido a la Gran Recesión, pero en 2010 de nuevo subieron para mantenerse altos hasta agosto de 2014.

Se estima que entre 1999 y 2014 Venezuela obtuvo por sus exportaciones petroleras casi un billón de dólares –961 mil millones para ser exactos–, lo que equivale a un promedio 56 mil 500 millones de dólares anuales durante ese periodo.

Durante los años de la bonanza petrolera, los gobiernos de Chávez y Maduro no hicieron nada para desarrollar una infraestructura moderna y promover un sector privado capaz de satisfacer el mercado interno y competir exitosamente a nivel mundial.

¿A dónde se fueron todos los petrodólares? Gran parte a los bolsillos de Chávez, Maduro y sus cómplices, otra sirvió para indemnizar a las empresas que fueron expropiadas por el gobierno socialista, cientos de millones se destinaron a subsidiar los muchos servicios y productos que las entidades públicas y paraestatales les proporcionan a los venezolanos, millones más sirvieron para mantener a quien sabe cuántas personas que no trabajan, cantidades importantes se fueron para apoyar a los gobiernos socialistas de Cuba, Nicaragua, Bolivia y otras naciones, y todavía sobró para enviar misiones médicas a diversos países, entre ellos México.

La gran revolución bolivariana se vino abajo junto con los precios del petróleo y hoy Venezuela es un país quebrado, sin una economía funcional y obligado a importar gran parte de los alimentos que consumen muy pocos de los ahora desnutridos venezolanos.

Curiosamente, mientras que Delcy Rodríguez califica a México de ser parte de la “camada de perritos simpáticos del imperio”, su gobierno compra cada vez más alimentos a empresas mexicanas, entre ellas Unidespensas y El Sardinero, las cuales le venden al gobierno de Maduro millones de despensas de alimentos, las cuales empacan en cajas de cartón en las que aparecen las efigies de Chávez y Maduro.

Entiendo que El Sardinero y Unidespensas quieran hacer buenos negocios; lo que no entiendo es que se presten a enviar sus productos en cajas que promueven a dos tiranos, entre ellos al hipócrita de Nicolás Maduro.

@ruizhealy

Eduardo J Ruiz-Healy

ruizhealy@capitalmedia.mx

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