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PRD: extraviado como oposición y el PRI como su pecado original

Capital Digital
Capital Digital redessociales@capitalmedia.mx
Hace 5 meses
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Al cumplir el viernes 5 de mayo 28 años de existencia, el Partido de la Revolución Democrática enfrenta sus cinco problemas básicos que estallarán en el escenario del proceso presidencial del 2018:

1.- Nació del seno del PRI y no de la izquierda socialista y por lo tanto su priísmo le impide autonomía para definirse como izquierda.

2.- Tuvo el registro del Partido Comunista Mexicano pero para revalidar el proyecto político del viejo PRI y no el proyecto socialista.

3.- Su propuesta política como partido, por tanto, se ahogó en el neoretro populismo priísta que de todos modos el PRI sigue controlando.

4.- Su oposición como partido se agotó en el priísmo poscardenista que extinguió del neoliberalismo salinista y terminó aliado a las reformas neoliberales de Peña Nieto.

5.- Y sus fundadores cardenistas abandonaron el partido cuando dejó de servirles como franquicia y el partido no puede encontrar nuevos franquiciatarios.

Ante el desafío de reconstruirse como partido de izquierda socialista –la única izquierda que se define como tal– o pasar a formar parte de la chiquillería de partidos menores al 10% de votos, el PRD enfrenta su peor escenario político electoral:

1.- Carece de una figura o una idea cohesionadoras.

2.- No tiene proyecto ideológico basado en el espectro de la izquierda socialista.

3.- Se ofrece sólo como franquicia para obtener cargos públicos.

4.- La izquierda socialista-comunista que viene desde el PCM se volvió populista-lopezobradorista.

5.- Y carece de candidato presidencial propio porque el único que tiene competitividad —Miguel Angel Mancera— no es perredista.

El PRD nació como proyecto en 1987 cuando Cuauhtémoc Cárdenas y priístas poscardenistas se salieron del PRI porque no les dejaron competir por la candidatura presidencial de 1988. En 1989 emergió de las cenizas del viejo PRI y del PCM pero sin definir un proyecto ideológico de izquierda socialista, ni siquiera del socialismo democrático de mercado. Desde Cárdenas en el PRD hasta López Obrador en Morena, esa corriente pragmática ha querido desplazar al PRI del liderazgo histórico de los supervivientes de la Revolución Mexicana hecha gobierno.

Lo que viene para el PRD en los próximos veinte meses es un escenario apretado y definido por un solo tema: disputar el espacio ideológico del tercer tercio político electoral del país con Morena. Lo ocurrido con las recientes sangrías políticas en el PRD es parte del conflicto: sin liderazgo real dentro del partido, el pragmatismo está encontrando en Morena la nueva franquicia ganadora.

Lo que queda es el saldo negativo del PRD en el sistema de partidos y en el espectro ideológico de la república. En los hechos, el PRD significó el fracaso histórico de las izquierdas socialista y comunista, a partir del criterio de que la izquierda tiene su espacio natural en el socialismo. El viejo Partido Comunista, con todo y sus contradicciones, jugó un papel ideológico compensador en el periodo de 1959-1989 y fue el motor de la rebelión estudiantil de 1968. Hoy, para desgracia de esa corriente, el último líder histórico del PCM, Pablo Gómez Alvarez, ya se sumó al populismo pragmático de López Obrador.

Dividido en tribus oportunistas, sin liderazgo ideológico, con un candidato presidencial que no es del partido y con figuras desprestigiadas por la corrupción, el PRD encara la posibilidad de su existencia en el 2018. Y parece que nada ni nadie frenará su disolución política, ideológica e histórica.

Política para dummies: La política es la sensibilidad de saber qué se quiera, aunque se hagan las cosas para no alcanzar esos objetivos.

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TEMAS Miguel Ángel Mancera Peña Nieto PRD PRI
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