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Gran Bretaña podría sufrir hasta 120.000 muertes en invierno boreal por segunda ola de COVID-19

Por Kate Kelland

LONDRES, 14 jul (Reuters) – Gran Bretaña enfrenta una segunda ola de COVID-19 potencialmente más mortal en el próximo invierno boreal que podría matar a 120.000 personas durante nueve meses en el peor de los escenarios, dijeron el martes expertos en salud.

Con la probabilidad de que el COVID-19 se propague en el invierno a medida que las personas pasan más tiempo juntas en espacios cerrados, una segunda ola de la pandemia “podría ser más grave que la que acabamos de pasar”, dijo Stephen Holgate, profesor y coautor principal de un informe de la Academia de Ciencias Médicas de Gran Bretaña (AMS).

“Esto no es una predicción, pero es una posibilidad”, dijo Holgate en una sesión informativa en línea. “Las muertes podrían ser mayores con una nueva ola de COVID-19 este invierno, pero el riesgo de que esto ocurra podría reducirse si tomamos medidas de inmediato”.

El número actual de muertos en el Reino Unido por casos confirmados de COVID-19 es de alrededor de 45.000, el más alto en Europa. Incluyendo casos sospechosos, más de 55.000 personas han fallecido, según un recuento de Reuters en base a datos de fuentes oficiales.

La AMS dijo que hay un “alto grado de incertidumbre” sobre cómo evolucionará la epidemia de COVID-19 en Reino Unido, pero describió un “peor escenario razonable” en el que el número de reproducción, o valor R, aumenta a 1,7 desde septiembre de 2020 hacia adelante.

El valor R, el número promedio de individuos a las que una persona infectada transmitirá una enfermedad, está actualmente en entre 0,7 y 0,9 en el Reino Unido y los números diarios de casos y muertes están disminuyendo. Un valor R superior a 1 puede conducir a un crecimiento exponencial.

“El modelo estima 119.900 muertes hospitalarias entre septiembre de 2020 y junio de 2021”, dijo el informe de AMS, más del doble del número que ocurrió durante la primera ola.

La vicepresidenta de AMS, Anne Johnson, afirmó que una mala temporada de gripe invernal, en conjunto con una gran acumulación de pacientes con otras enfermedades y afecciones crónicas, aumentaría la enorme presión sobre los servicios de salud, lo que subraya la necesidad de prepararse ahora.

“COVID-19 no se ha ido”, dijo. “Necesitamos hacer todo lo posible para mantenernos saludables este invierno”.

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(Reporte de Kate Kelland, Editado en Español por Manuel Farías)