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Ambientalistas advierten sobre vertedero radioactivo que podría envenenar a millones en Kirguistán

Por Mariya Gordeyeva

MAILUU-SUU, Kirguistán, 5 nov (Reuters) – Escondidas en una remota quebrada de Asia Central, miles de toneladas de desechos radiactivos están a una caída de contaminar el suministro de agua de todo el valle de Ferghana en Kirguistán, hogar de millones de personas, afirman ambientalistas.

Descuidados por décadas por la Unión Soviética y luego Kirguistán, los vertederos de uranio cerca de la ciudad de Mailuu-Suu deben reforzarse con urgencia para evitar desastres, según la Comisión Europea y el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD), que están recaudando fondos para el proyecto.

“Hay 14 millones de personas en el valle de Ferghana y, en caso de desastre natural, el agua puede arrastrar los relaves al río Naryn (Syr Darya), lo que sería una tragedia para todo el valle”, dice Bolotbek Karimov, investigador ambiental en Osh, en el sur de Kirguistán.

Alguna vez conocido sólo como Casilla 200, se fundó en 1946 bajo un programa secreto de minería de uranio soviético que empleaba prisioneros de facto: personas de etnias políticamente sospechosas como alemanes y exsoldados del Ejército Rojo declarados culpables de rendirse en la Segunda Guerra Mundial.

Para 1968, cuando terminaron las operaciones mineras en el área, habían producido más de 2 millones de metros cúbicos de relaves, o vertederos de minas, que fueron rápidamente enterrados en las laderas de las montañas a lo largo del río Mailuu-Suu.

El río desemboca en el valle de Ferghana, una de las zonas más densamente pobladas de Asia Central, ahora dividida entre Kirguistán, Uzbekistán y Tayikistán. En 1958, una presa en uno de los relaves colapsó tras fuertes lluvias y un terremoto, liberando miles de toneladas de desechos radiactivos.

La Unión Soviética nunca publicó un informe detallado de evaluación de daños sobre el incidente, pero ambientalistas acusan que no solo envenenó personas, ganado y peces, sino que también contaminó los arrozales río abajo.

Mailuu-Suu ilustra lo que podría pasarle al valle de Ferghana en caso de contaminación del agua: las tasas de cáncer de la ciudad son un 50% más altas que el promedio nacional, las enfermedades congénitas están más extendidas y prácticamente todos tiene una enfermedad de la tiroides.

Ignorando las advertencias, algunos residentes dejan que sus reses, ovejas, cabras y caballos pasten en el suelo que cubre los relaves, cercas de alambrada de púas alrededor de esas áreas que fueron derribadas hace décadas.

“Ofrecimos reubicar a las personas, pero se negaron. El hogar es el hogar”, relata Rakhmanbek Toichuyev, otro investigador de Osh.

Deben recaudarse unos 30 millones de euros para reforzar o reubicar los vertederos de Mailuu-Suu y eliminar otros materiales peligrosos en la ciudad de 20.000 habitantes, dicen funcionarios de la Comisión Europea y del BERD.

Se necesitarán otros 40 millones de euros para una limpieza similar en la vecina Tayikistán, donde también se utilizó un sitio similar para extraer uranio en la era soviética.

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(Reporte adicional de Hulkar Isamova, escrito por Olzhas Auyezov. Editado en español por Janisse Huambachano)