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Sin fondo para daños, México confía en regulación internacional de vacunas contra COVID-19

Por Adriana Barrera y Anthony Esposito

CIUDAD DE MÉXICO, 20 oct (Reuters) – El gobierno de México está consciente de que pueden existir riesgos en vacunas contra el COVID-19 pero ninguno lo suficientemente significativo para justificar la creación de un fondo para amparar posibles daños por su aplicación en el país, dijo a Reuters una funcionaria de alto nivel de la cancillería.

A medida que los ensayos de docenas de vacunas avanzan en una carrera contra el tiempo por el antídoto para frenar la enfermedad que ha contagiado a más de 40 millones de personas en todo el mundo, empiezan a surgir cuestionamientos sobre quién pagará los platos rotos si algo sale mal con alguna de ellas.

COVAX, una iniciativa mundial de vacunas contra el COVID-19 liderada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a la que se han adherido más de 150 países -entre ellos México- con miras a asegurar una distribución equitativa de las futuras dosis, ha dejado la pregunta aún sin responder.

Pero México no cree que los efectos secundarios inesperados puedan llegar a ser graves, pues detrás de los ensayos de vacunas dentro de COVAX está la mirada de reguladores de salud en el mundo y la de la propia OMS.

“No creo que la OMS y toda su red de asociaciones (…) se lanzarían a poner a disposición de más de 100 países temas que son cuestionables desde el punto de vista de seguridad o de responsabilidad”, dijo en una reciente entrevista con Reuters la subsecretaria de Asuntos Multilaterales de la cancillería, Martha Delgado.

“Existen niveles de riesgo y los tenemos que asumir”, agregó Delgado, quien encabeza la campaña internacional de México por acuerdos para proveerse de vacunas, añadiendo que es más riesgoso para el país no anticiparse y perseguir estos convenios. “¿Cuánto cuesta ese riesgo?”, se preguntó.

De acuerdo a documentos confidenciales revisados por Reuters y seis personas familiarizadas con el tema, la OMS ha dejado sin resolver el tema de reclamaciones financieras, pues busca garantizar que las inyecciones se distribuyan de manera justa.

Según un documento de COVAX visto por Reuters, los países que se adhieran a la iniciativa serán responsables del despliegue y uso de vacunas aprobadas dentro de sus territorios y asumirán cualquier responsabilidad asociada con su uso.

Sin dar mayores detalles, Delgado aseguró que los términos de la adhesión a COVAX son los mismos para todos los países firmantes, pero señaló que “si tú no tienes ese acuerdo, no tienes COVAX, punto final”, lo que significa no tener acceso a las vacunas al amparo de la iniciativa.

“No es que para México sea esa cláusula y uno pueda decir ‘me borras y me pones como a mí me gusta’; absolutamente no”, expresó la funcionaria. “Y el país que no considera que eso es pertinente pues no firma el COVAX”, añadió.

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VACUNAS, VACUNAS, VACUNAS

Días atrás, México refrendó convenios de precompra de vacunas con la farmacéutica británica AstraZeneca, la estadounidense Pfizer y la china CanSino Biologics que, junto con las dosis que proveerá COVAX, podrán inmunizar a la gran mayoría de los 126 millones de mexicanos.

Delgado aseguró que las primeras dosis que llegarán a México serán de las tres farmacéuticas que “han prometido las entregas más tempranas”, mientras que COVAX asegura cantidades de dosis pero no fechas. Pfizer ofreció empezar la entrega en diciembre, dijo.

En agosto, el gobierno mexicano estimó que podría iniciar con la vacunación contra el COVID-19 tan pronto como en abril de 2021. Sin embargo, eso parece ya no ser suficiente ante la posibilidad de que Estados Unidos, su vecino y principal socio comercial, empiece a inocular a su población a fines de este año.

“El peor escenario para México es que nuestros vecinos tengan una campaña de vacunación cuatro meses antes que México, y haya un tema de fronteras cerradas porque en México no haya una campaña de vacunación”, explicó la funcionaria.

“Nosotros tenemos que ir alineando regionalmente estos procesos”, destacó Delgado. “Si pensamos que podríamos empezar a recibir vacunas en diciembre, quizás también podríamos empezar una campaña de vacunación en enero o febrero”.

A inicios de octubre, el secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Alex Azar, dijo que para fines de 2020 podría haber hasta 100 millones de dosis de una vacuna y para marzo o abril del próximo año, suficientes para todos los estadounidenses que la requieran.

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(Reporte de Adriana Barrera, editado por Diego Oré)