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Esta es la historia de la figura de la Primera Dama en México

En México, a diferencia de otros países como Estados Unidos, la figura de la Primera Dama no está contemplada en las leyes, pero sí las funciones que la esposa del presidente debe cumplir.
Este título se le ha dado a las esposas de los presidentes mexicanos, sin embargo, no existe una oficina para la Primera Dama, no se le asignan tareas específicas ni ostenta un cargo público y por ende, no recibe remuneración alguna por las actividades que realiza además de que no debe rendir cuentas.
Entre las reglas implícitas alrededor de la figura de Primera Dama se encuentran una serie de obligaciones que debe seguir. Debe adecuar su vestimenta y comportamiento según los protocolos de Estado, Nacional, Internacional, Militar, Civil y Religioso. Además, siempre debe de caminar a la izquiera del presidente y un paso atrás de él, esto con el fin de no opacar su imagen.
Tradicionalmente y desde 1997, la esposa del presidente de México es nombrada presidenta honoraria del Sistema Nacional del Desarrollo Integral de la Familia (DIF). La Primera Dama acompaña también al presidente de la República a actos protocolarios, visitas de Estado y culaquier otro evento público donde sea requerida.
En caso de que el cargo del presidente de la República lo desempeñara una mujer, el esposo de ésta, sería nombrado Primer Caballero y, al igual que las Primeras Damas, desempeñaría las mismas funciones.
 
El reglamento del Estado Mayor Presidencial en su artículo 23 sección sexta, hace mención a la “esposa del presidente de la República” y no a la Primera Dama, sobre la organización de sus actividades públicas. 
 
Las últimas cuatro Primeras Damas en México han sido:
 
Angélica Rivera, esposa del presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018)
 
Margartia Zavala, esposa del presidente Felipe Calderón (2006-2012)
 
 
Martha Sahugún, esposa de Vicente Fox (2000-2006)
 
Nilda Patricia Velasco, esposa de Ernesto Zedillo (1994-2000)
 
La primera esposa de un presidente mexicano a la que se le impuso el término de Primera Dama, fue Amalia Solórzano, esposa de Lázaro Cárdenas (1934-1940). Desde un inicio, Doña Amalia se opuso a este título por dos razones, el título le parecía inadecuado, porque el pueblo de México había elegido al presidente y no a su esposa. La otra razón era que no deseaba ocupar la residencia oficial, que en ese entonces era el Castillo de Chapultepec; así, el Castillo se conviritó en un museo, y la residencia oficial del presidente de México fue reubicada al espacio que ahora se conoce como Los Pinos.
Proximamente, la Primera Dama será la esposa de Andrés Manuel López Obrador, Beatríz Gutiérrez Müller, quien ha manifestado en reiteradas ocasiones que no es su deseo ostentar dicho título pues no cree que haya ciudadanos de primera o de segunda.
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