Capital Querétaro

Impuestos de primer mundo y servicios de cuarta

El artículo 31 fracción IV de la Constitución Federal establece como obligación de todos los mexicanos contribuir para los gastos, de la Federación, los Estados, la Ciudad de México y del Municipio en que se resida de manera proporcional y equitativa; en otras palabras, ello implica que todos debemos pagar impuestos a los tres órdenes de gobierno para sostener a la inmensa burocracia y nos brinde servicios.

La Secretaria de Hacienda y Crédito Público y el Servicio de Administración Tributaria en lo Federal y las dependencias homólogas en las entidades federativas y municipios son las encargadas de verificar el cobro, inclusive de manera forzosa para aquellas personas que incumplan con el altísimo costo de los impuestos.

El Gobierno nunca pierde, siempre gana, ya que, en el más humilde negocio, el propietario al comprar sus insumos, pagar agua, luz y otros gastos se incluyen impuestos, aunque tenga pérdidas, aunado a que debe contratar los servicios de un contador para que, aunque sea en ceros declare a las autoridades fiscales.

Ningún gobierno de cualquier país en el mundo podría funcionar sin que sus habitantes nacionales y extranjeros paguen contribuciones para que existan servicios públicos como el de la seguridad, de justicia, de limpia, carreteras, aeropuertos, puertos, de salud, entre muchos más, pero se supone que dichos servicios y funcionarios que la población paga deberían ser eficientes.

En México se pagan miles de millones de impuestos a diario, desde antes de nacer, durante toda nuestra vida y después de muertos, porque la madre al estar embarazada es contribuyente y si va a comprar la cuna del bebé, sus pañales o lo que requiera, paga, al igual que los deudos de una persona que falleció, porque si no lo hace al municipio, exhuman sus restos y los tiran a la basura.

Los mexicanos sabemos que nuestros gobernantes o funcionarios, salvo honrosas excepciones son unos “vividores públicos”, no brindan servicios de calidad ni de calidez como los que corresponderían a la carga tributaria que reciben, como ejemplo de ello veamos la deficiente policía que tenemos, los ministerios públicos, jueces, magistrados y ministros en el ámbito de justicia son arrogantes e ineptos en su mayoría, ya que la corrupción e impunidad cada día se incrementa.

Los hospitales, escuelas oficiales, las destrozadas carreteras y las calles, son algunos ejemplos en donde no se justifica que tengamos que pagar por algo que no recibimos, porque así como las autoridades de hacienda son excelentes para recaudar, también deberían a estar obligados a exentar el pago de impuestos a quienes denunciamos robos, secuestros, homicidios, abusos de autoridad, ponchaduras de llantas por las vías de comunicación terrestre en pésimas condiciones y todo lo implique un deficiente servicio que pagamos con el producto de nuestro trabajo.

Como mexicanos tenemos que despertar e informarnos para exigir el cumplimiento de la Ley y no ser un pueblo ignorante, rehén de unos cuantos que ostentan el poder y aunque sean de ideología política diversa son idénticos a la hora de abusar de sus posiciones públicas.