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Jorge Ayala Blanco “El cine actual abusa de la tecnología”

“Según Francois Truffaut, el reconocido director francés, todo ser humano tiene dos profesiones: la suya propia y la de crítico de cine”, asegura Jorge Ayala Blanco, al tiempo que suelta una carcajada. Dice que cuando alguien habla de una película, “directa o indirectamente motiva otras personas para verla”. Pone de ejemplo los comentarios que pueda hacer el joven que atiende la taquilla en una sala de cine, en un centro comercial, los cuales van a influir o determinar la película que entrará a ver la gente.

Intelectual respetado, investigador minucioso, escritor riguroso, cinéfilo apasionado, pero sobre todo el más polémico, ácido, feroz y temido de los críticos cinematográficos de nuestro país en los últimos 45 años, ese es Jorge Ayala Blanco, un hombre que desata pasiones y genera controversia. Algunos lo aplauden, muchos lo detestan. Referente obligado al hablar de cine mexicano.

Actualmente, Ayala Blanco acaba de publicar su libro número 35: El cine actual. Delirios narrativos, que forma parte de una serie de trabajos sobre cine extranjero que ha elaborado y la cual es precedida por Cine norteamericano de hoy, Falaces fenómenos fílmicos o A salto de imágenes .

“El cine actual ya no narra, delira relatos y la invención formal extrema ha quedado por encima de la anécdota, la urdimbre dramática, el tema y el discurso. Cada vez el cine es más delirante, incluso las películas de superhéroes son delirantes, porque se plantea en ellas una cantidad de hechos, disolviendo la materia misma de la imagen, pues son cintas digitalizadas”, asegura el crítico.

Agrega que buena parte del cine que se hace hoy “es inestable, cae en la exageración y abusa de la tecnología, además de que está mal utilizada, porque ya no expresa nada. La misma tecnología se convierte en su propio fin y en ese momento se bloquea la emoción”.

Delirios narrativos es un libro que reúne más de 300 textos que Ayala Blanco ha publicado en diferentes periódicos y revistas de la Ciudad de México —entre abril de 2014 y diciembre de 2017—, así como en blogs de Internet y, en menor medida, incluye algunos trabajos inéditos.

En esta compilación su autor configura una compleja clasificación de delirios que, no por subjetiva, deja de captar la esencia de cada largometraje para situarlo en la mesa de disección, dar cuenta de su singularidad y sus rasgos compartidos.

“Lo que pretendo es tener un enfoque para ver las películas desde un punto de vista particular. En este caso lo que compruebo es que la narrativa en el cine actual ya no se hace de una forma tradicional y clásica. Incluso, las peores películas son delirantes”, asegura.

No se cansa de repetirlo: “El cine ya no narra, delira relatos; y me baso en el tipo de acercamiento hacia los temas que se abordan. Hay una voluntad por parte de los cineastas de hacer delirar al lenguaje o delirar a través del lenguaje, que son dos cosas diferentes”.

Dice que se prohíbe a sí mismo delirar a través del libro, “es decir, observo los delirios y me interesan estas películas en la medida en que se convierten en delirios narrativos. Ya no basta con narrar una anécdota, sino que es necesario desbordarla de mil maneras”.