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Menos caos pero muchos enfrentamientos en el debate final de Trump y Biden

Por Trevor Hunnicutt y Jeff Mason

NASHVILLE, Tennesse, 22 oct (Reuters) – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su adversario demócrata, Joe Biden, expresaron opiniones muy opuestas sobre la pandemia de coronavirus en el último debate presidencial del jueves, en el que trataron de persuadir a los pocos votantes aún indecisos a doce días antes de los comicios presidenciales del 3 de noviembre.

El mandatario republicano adoptó un tono más comedido en comparación con el caótico primer debate de septiembre, cuando interrumpió repetidamente a Biden. Pero el enfrentamiento del jueves todavía presentó muchos ataques personales entre dos hombres que mostraban poco respeto mutuo, y Trump mantuvo ocupados a los verificadores de información al lanzar acusaciones de corrupción infundadas contra Biden y su familia.

La ausencia de interrupciones dio lugar a un debate más sustantivo sobre una serie de temas como la economía, la desigualdad racial, el cambio climático, la salud y la inmigración. Pero el coronavirus, que ha matado a más de 221.000 personas en Estados Unidos, planeó sobre todo el evento al igual que lo ha hecho a lo largo de la campaña.

El debate transmitido por televisión en Nashville, Tennessee, representó una de las últimas oportunidades que le quedaban a Trump para cambiar el rumbo de una carrera en la que lleva meses rezagado según las encuestas de intención de voto nacional, aunque la contienda es mucho más reñida en algunos estados pendulares que podrían ser decisivos para el resultado electoral.

“Cualquiera que sea responsable de tantas muertes no debería seguir siendo presidente de los Estados Unidos de América”, dijo Biden.

Trump, que ha puesto su gestión de la economía en el centro de su campaña, defendió su manejo de la pandemia y dijo que el país no podía permitirse el lujo de cerrar negocios de nuevo a pesar de los rebrotes.

“Estamos aprendiendo a vivir con ello”, dijo Trump, que ha minimizado el virus durante meses. “No tenemos otra opción”.

“¿Aprendiendo a vivir con ello?” Biden respondió. “Vamos. Nos estamos muriendo con ello”.

Trump afirmó que el virus “se estaba yendo”, sin embargo varios estados de EEUU informaron el jueves de aumentos récord diarios de infecciones por COVID-19, una prueba de que la pandemia se está acelerando de nuevo.

Trump, que por instinto sigue considerándose como independiente, retrató a Biden como un político de carrera cuyo historial de casi 50 años era insustancial. Asimismo, no logró establecer una agenda clara para un segundo mandato, mientras que Biden volvió una y otra vez a criticar los cuatro años de Trump como presidente, señalando el daño económico que el virus ha causado en la vida de los estadounidenses.

Trump repitió sus acusaciones de que Biden y su hijo Hunter se involucraron en prácticas poco éticas en China y Ucrania. No se han verificado estas acusaciones y Biden las calificó de falsas y desacreditadas.

El esfuerzo de Trump por descubrir los presuntos trapos sucios de los vínculos comerciales de Hunter Biden en Ucrania llevó al proceso de juicio político o “impeachment” de Trump. El presidente y sus hijos han sido acusados de conflictos de intereses propios desde que entró en la Casa Blanca en 2017, la mayoría relacionados con los negocios inmobiliarios y hoteleros internacionales de la familia.

En el segmento del cambio climático, Biden dijo que su plan es hacer “una transición de la industria petrolera” a favor de las fuentes de energía renovable, lo que propició el ataque de Trump a al ataque.

“Va a destruir la industria petrolera”, dijo Trump. “¿Te acordarás de eso, Texas? ¿Recordarás eso, Pensilvania?”

Biden dijo que simplemente quería eliminar los subsidios federales a las compañías petroleras, un punto que reiteró ante periodistas después del debate. “No vamos a deshacernos de los combustibles fósiles por mucho tiempo”, dijo.

Durante el debate, Biden criticó los esfuerzos de Trump por persuadir al Tribunal Suprema de Estados Unidos para que invalidara la Ley de Salud Asequible de 2010, la amplia reforma sanitaria conocida como Obamacare realizada cuando Biden era vicepresidente con Barack Obama.

“La población merece tener una atención médica asequible y punto”, dijo Biden, señalando que la ley impedía que las compañías de seguros negaran la cobertura a las personas con problemas de salud ya existentes.

Trump dijo que quería reemplazar esta ley con algo “mucho mejor” que ofreciera las mismas protecciones, a pesar de que la administración aún no ha propuesto un plan integral de atención médica pese la promesa de hacerlo durante años.

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(Información de Trevor Hunnicutt y Jeff Mason; información adicional de Doina Chiacu, James Oliphant y Jason Lange; escrito por Joseph Ax; editado por Soyoung Kim y Howard Goller)